Vida silvestre y naturaleza

Río de vida

El río Napo es el afluente más grande del poderoso río Amazonas, y las selvas tropicales que éste alimenta son quizás las más biodiversas del planeta.

La Casa del Suizo está en el corazón de toda esta riqueza.

Hay tres tipos de bosque en sus orillas: el bosque de terra firme (del Latin) que se encuentra en las zonas altas y nunca se inunda, mientras que varzea identifica los bosques sujetos a inundaciones estacionales periódicas; luego está el fabuloso igapó (del portugués) que se encuentra permanentemente (o casi permanentemente) inundado. Cada uno de estos ecosistemas determina la asombrosa flora y fauna que vive en él.

Las aves son las estrellas, sin duda: se han identificado hasta 600 especies en la región, y es posible observar a algunas de las especies más especiales, desde guacamayos azul eléctrico o rojo granate hasta tucanes de todos los colores. Luego están los mamíferos, que van desde leoncillos (la especie de mono más pequeña del mundo) hasta enormes jaguares. Mucha suerte tendrías que tener para ver a estas especies, pero nuestros guías locales podrán indicarte toda una variedad de criaturas caminando los senderos de selva o pasando al lado de ellos en canoa por el río.

AmaZoonico

Conoce las increíbles historias

Nunca te acercarás tanto a un jaguar, un ocelote o un tapir… en AmaZoonico, un santuario de rescate para criaturas amazónicas, los guías voluntarios te contarán historias fascinantes y, a veces trágicas, de los residentes del centro, desde caimanes hasta ocelotes y de todo lo que hicieron para readaptarse a la naturaleza luego de ser vendidos al mercado negro. Al visitar AmaZoonica, estás ayudando a garantizar la protección de estas criaturas únicas.

El legado de Orellana

Una aventura en el río

Hoy La Casa del Suizo se levanta como una fortaleza a orillas del río Napo; remoto, sin embargo, no es raro ver otros asentamientos, plataformas petrolíferas, pueblos pequeños y canoas que pasan.

Pero cuando, a mediados del siglo XVI, el tramo del río fue navegado por primera vez por el conquistador español Francisco de Orellana, el tramo era un territorio completamente inexplorado y nunca antes pisado por un europeo (a pesar de que los indígenas asentados en la zona han estado en el lugar durante al menos 10.000 años, y posiblemente más).

Orellana dejó Quito en 1541 como teniente de Gonzalo Pizarro en una expedición para descubrir la legendaria tierra de la canela donde, por supuesto, esperaban encontrar mucho oro. El viaje fue difícil desde el comienzo, y más de la mitad de los participantes murieron antes siquiera de salir de la zona andina. La situación nunca mejoró.

Cuando no pudieron avanzar más a pie, a la altura del río Coca, Pizarro dividió a los hombres en dos grupos, ordenando a Orellana a tomar un barco por el Napo y traer comida. Una corriente fuerte le impidió volver.

Las condiciones eran muy complicadas y la comida era escasa, mientras que los enfrentamientos con indígenas hostiles aumentaban. Cuando el río se ensanchó, Orellana pensó que estaba acercándose al océano, pero el día 11 de febrero de 1542 llegó hasta la desembocadura del Napo con el gran Amazonas.

Denunciado como traidor por haber desaparecido durante tanto tiempo, Orellana continuó a lo largo del curso del río Amazonas hasta llegar a la isla de Marajó en Brasil. Había atravesado el continente entero y “descubierto” el río más grande del planeta.

La aventura todavía pervive en las aguas que rodean La Casa del Suizo, donde puedes intentar construir una balsa para deslizarte a lo largo del río, tal como lo hiciera Orellana y sus hombres hace tantos siglos atrás.

Protegiendo nuestra porción del paraíso

Un compromiso con la comunidad

A lo largo de la historia de tres décadas de La Casa del Suizo, hemos creado fuertes lazos con nuestra comunidad local. La apoyamos profundamente.

Quienes hacemos La Casa del Suizo amamos el bosque amazónico y hemos hecho un trabajo importante para protegerlo y proteger su espectacular biodiversidad. Ello nos llevó a crear una reserva privada de 600 hectáreas, protegiendo la vida silvestre de cazadores y el bosque de la deforestación.

Hemos sido orgullosos patrocinadores del ecoturismo que proporciona a las comunidades locales ingresos a través de medios sostenibles, como las visitas a la comunidad que ofrecemos y las demostraciones de cerámica y otras actividades.

Además, La Casa del Suizo es una de las empresas que más empleo genera en la región, con un personal compuesto casi en su totalidad de miembros de la comunidad. De esta manera, esperamos poder compartir el bosque húmedo tropical con las generaciones futuras.

La historia de La Casa del Suizo

Todo comenzó con Beni…

¿Alguna vez te has preguntado quién es el suizo de La Casa del Suizo? ¿Y por qué construyó su casa en medio de la selva, en plena Amazonía ecuatoriana?

El suizo es Arnold Ammeter, o Beni, como lo llamamos de cariño, fundador de La Casa del Suizo. Llegó por primera vez a América del Sur (a Chile, para ser precisos) en 1963, y pasó un tiempo comprando oro en la región amazónica. Terminó por comprarse un terreno alrededor del pueblo de Ahuano, a lo largo del río Napo. Acompañado por sus hijas adolescentes, este gran pionero empezó una nueva vida: se transportaba en canoa; la única luz, por la noche, provenía de las estrellas y la luna; y el canto de las aves proporcionaba el entretenimiento. Abrió una tienda y cultivó café y cacao, mientras compraba oro, alimentando siempre el sueño de crear un hotel en esta deslumbrante y remota ubicación. En 1986, Beni dio la bienvenida a sus primeros huéspedes en tres habitaciones: él cocinaba y las chicas ayudaban después de la escuela. En 1994, terminó la construcción del hotel, que para entonces incluía 75 habitaciones, una piscina y un gran restaurante. Ahora es uno de los lodges con mayor experiencia y trayectoria de la región.